La puerta del hospital se abrió de golpe, chocando con la pared con un estruendo que hizo eco en la habitación.
El corazón de Sídney dio un brinco.
Apenas tuvo tiempo de apartarse del pecho desnudo de Travis cuando la vio entrar.
Leslie estaba allí, en el umbral, los ojos desorbitados y la respiración agitada, como si hubiese corrido una maratón de celos y furia.
—¡¿Qué significa esto?! —gritó con voz temblorosa, al borde del llanto o de la locura.
El beso se rompió en un instante, tan rápido c