—¿Qué demonios estás diciendo? —preguntó Amelia, completamente desconcertada, sintiendo que el suelo se tambaleaba bajo sus pies descalzos y que el aire se volvía de repente demasiado denso para respirar.
—Hay una persona, Amelia... Una persona con un resentimiento puro que te odia con todas sus fuerzas porque está completamente convencido de que tú fuiste culpable de la muerte de Isabella. Es alguien ambicioso, que quiere a como dé lugar el dinero y el control absoluto de las empresas De Luca,