CAPÍTULO 135 — Guardianes
El día fue largo, pero dejó de ser una amenaza para convertirse en una vigilia silenciosa.
No hubo más luces rojas ni carreras abruptas por el pasillo.
Lourdes había respondido bien a la medicación: la taquicardia cedió tras ajustar los líquidos intravenosos, estabilizar la presión y controlar cuidadosamente la hemoglobina después de la hemorragia. La trasladaron a una habitación intermedia, todavía monitoreada, con oxígeno en bajo flujo y vigilancia constante, aunq