CAPÍTULO — Síntomas
Carolina empezó a sentirlo antes de que nadie le dijera nada.
Las náuseas suaves, casi tímidas, que aparecían sin aviso. El cansancio raro, distinto al del hospital, que no se iba con dormir. Una sensibilidad extraña en el cuerpo, como si todo le pesara un poco más de lo normal, como si algo se hubiera desplazado por dentro sin pedir permiso. Ella ya lo había vivido hace poco.
Sofía llegó a la mañana siguiente temprano.
Carolina la reconoció por la forma de caminar antes de que dijera una palabra. No era apuro ni calma: era seguridad. Ese andar de quien sabe exactamente qué está haciendo y por qué.
—Hola, Caro —dijo cerca—. ¿Cómo estás hoy?
—Cansada —respondió ella—. Pero mejor que ayer. Es lindo estar en casa.
Sofía apoyó el bolso sobre la cómoda y se acercó despacio.
—Vamos a revisar esos ojitos azules —dijo—. Tranquila, hoy voy a destapar todo. un ratito.
Carolina asintió. Se quedó quieta mientras Sofía trabajaba con cuidado, hablándole de cosas simples, como h