—¿De qué estás hablando, papá? —preguntó Humberto, entrecerrando los ojos con desconfianza.
Su padre esbozó una sonrisa fría, llena de codicia.
—Humberto, tendremos mucho dinero —sentenció con voz grave—. Solo debemos amenazar a los Savelli. Voy a traer un abogado y exigirles una fortuna por no desconectar a Beth.
Humberto frunció el ceño, procesando las palabras con lentitud.
—¿Desconectarla?
—Esa idiota de tu hermana está en coma, Humberto. Es una carga inútil para nosotros... pero si fingimos