40. Consejo y advertencia.
POV ALESSANDRO BALESTRI
Cada palabra que pronunció Irene se clavó en lo más profundo de mi alma, como una súplica silenciosa que me desgarraba por dentro.
No merecía cargar con tanto dolor; su tristeza era un peso que no le correspondía. Esa noche lo comprendí con una claridad brutal: no bastaba con abrazarla o consolarla. Quería amarla de otra forma, con una ternura que rozara lo sagrado. Quería besar su alma, sanar sus heridas con mis caricias y encender su cuerpo solo cuando su corazón e