41. Privilegio
POV AIDEN LEFEVRE
Cuando Alessandro salió de mi casa, el silencio que dejó tras de sí pesaba más que los golpes que aún ardían en mi cuerpo.
Intenté levantarme del suelo; sentí el sabor metálico de la sangre escurriendo por mis labios, pero lejos de sentir rabia o humillación, una extraña calma me envolvió. Aquella sangre era mi redención. La merecía. Cada herida, cada palabra hiriente, era el precio justo por haber destruido lo único puro que tuve en la vida.
Fui yo quien convirtió a la m