MESES DESPUÉS.
Horas más tarde, Alex se dirigió a la empresa de Marcos. Varios guardias le cerraron el paso.
—¡Quiero ver al jefe! —exigió de forma déspota.
—¿Tiene alguna cita? No puede pasar si su nombre no consta en el tablero.
—¡No! ¡No tengo ninguna cita! ¡Pero necesito hablar con ese miserable! —empezó a gritar y exigir ver a Marcos. Este se encontraba junto a Enner resolviendo varios problemas que se habían suscitado.
—Otro más que retira sus acciones y las pone en venta, Marcos.
—¡Cómpralas!
—¿¡Pero te