LA VERDAD SALIÓ A LA LUZ.
La felicidad por la recuperación de la memoria de su abuela no fue del todo felicidad para Marcos. En otro momento, habría saltado de alegría, le habría abrazado y llenado de besos. Pero tener a su esposa a su lado, sin reaccionar todavía, evitó que gozara de esa noticia.
—Debo llevar a Maite al hospital —dijo Marcos apresuradamente.
—¿Maite? ¿Qué tiene Maite? ¿Acaso ese hombre logró abusar de ella? —preguntó la abuela confundida.
—¿De qué hablas, abuela? —respondió Marcos mientras encendía el m