CAÍDA DE VENTA.
Esa noche, Marcos se quedó a dormir en los muebles que adornaban el pequeño bar. Cuando despertó, Enner ya no estaba.
—Enner, ¿a qué hora se fue? —preguntó al guardia.
—A las dos de la mañana, señor —respondió el guardia. Marcos agradeció la respuesta, subió a la habitación y Maite aún estaba dormida. Al momento en que él ingresó, ella abrió los ojos. Después de haber subido, no pudo dormir. Aunque la música no estaba en volumen alto, ella podía escuchar las carcajadas de Enner.
—¿Ya desayuna