RESCATE.
Ya tenía todo arreglado; el maletín se encontraba por sus pies. Al salir Maite del baño y encontrarlo así, le preocupó.
—¿Qué sucede?
—Quieren que lleves el dinero.
Se quedó un momento en silencio.
—Lo llevaré —agarró el maletín para irse.
—No, no puedo permitirlo. Soy yo quien debe llevarlo…
Se levantó y la detuvo.
—Si pidieron que sea yo, lo haremos como dicen. No pondré en riesgo la vida de mi hijo —acarició el rostro de su hombre, acercó los labios y lo besó—. Si queremos de regreso a