Caty sonrió. Esta vez, no había creído que todo se debía a una fantasía. Estaba consciente de lo que acababa de hacer y se sentía endemoniadamente feliz.
Alessandro empujaba su cabello fuera del rostro de ella y susurraba cochinadas que la volvieron a sonrojar. Sintiendo su corazón expandirse, Catalina trató de retroceder para protegerse a sí misma, mientras todavía podía.
— Así que, ¿esto cuenta como algo de lo que debo aprender para satisfacer a un hombre ? — Ella jadeó, tomando una profun