Alessandro no se estrelló en el camino de regreso a la casa, pero condujo como un loco … todo el tiempo. Principalmente porque ella se entretuvo tocándole, tentándole desde el asiento del pasajero.
Con sus manos rozando sobre su pecho, acariciando sus muslos, apretando incluso el espectacular bulto entre sus piernas , mientras él apretaba los dientes y trataba de concentrarse en la carretera, con los nudillos blancos agarrando el volante porque sus vidas dependían de ello.
Durante ese paseo