Seis años después:
—Necesito que vengan conmigo a España— anunció Sandro mientras cenaban una noche.
—¿Por qué?— interrogó Sander, llevándose el tenedor lleno de espaguetis a la boca. Últimamente, a la sumisa le estaba dando por intentar engordarlos a todos.
Sandro lo miró de soslayo.
—El español con el que estoy negociando por el vino me da mala espina.
—Sí, bueno…es el Líder de la mafia en ese país, y según dicen es un tipo bastante peligroso. He oído decir que escapó de la cárcel de dobl