Antes de caer exausta de satisfacción, Catalina pensó que su matrimonio por conveniencia no era tan malo. Incluso su atractivo esposo estaba dispuesto a explorar su sexualidad con ella y a satisfacer toda su curiosidad.
Alessandro la contempló sonreír y la acomodó sobre su hombro. Él había estado en lo correcto. Su pastelito poseía todas las cualidades para que su experimento fuera un éxito y además, él era experto en convencer a otros de hacer lo que no querían, así que las próximas semanas se