—Tengo reuniones hasta medio día; no creo que pueda volver a tiempo para el almuerzo, pero quiero que cenemos juntos, — anunció Alessandro— me gustaría que hicieras estofado de carne para cenar, Katya.
—Sí, señor— la sumisa hizo un saludo militar y él salió a toda prisa.
Caty exhaló un suspiro. Sander bajó las escaleras y fue hacia Alexis, quien ya gorjeaba, acostado en su cestica.
—Hola, campeón—le canturreó Sander dulcemente, entrando a la cocina. El bebé lo miró fijamente, arrugó el rostro y