Varias semanas después, cuando Caty terminaba de bañar y vestir a Alexis, sonó su teléfono móvil. Era Ivanna.
— Perdona, prometí ir por la casona a pasar un tiempo contigo y con mi sobrinito pero...No sé qué me pasa esta mañana –dijo, haciendo una pausa para respirar hondo–, pero me siento fatal –. O más bien siento ganas de vomitar. El mundo me da vueltas y ..
–Oh, pero Ivy, ¡eso es genial!
–¿Estás loca?
–No. Creo que estás embarazada. ¿Se te ha atrasado el período?
–¿Embarazada?
—Yo me sentí