Ted se sintió nostálgico:
—Siempre había pensado que la señora era una dama elegante y gentil.
Esteban esbozó una leve sonrisa.
La noche avanzó. Ted trajo un vaso de agua tibia y le recordó a Esteban que tomara su medicación antes de dormir. Sin embargo, Esteban sabía que esos somníferos no le hacían gran cosa: el insomnio persistía. Tenía proyectos urgentes en mente y no podía embriagarse para evadirlos. Pero tras haber dormido dos noches abrazado a Serena, su descanso mejoró notablemente.
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