Cloris estaba aún más compungida:
—¿Quieres decir que no puedo competir con Serena? ¿Entonces debería irme?
—¿Que te vayas? —respondió Lorenzo con una carcajada fría, como si le hubiesen contado un chiste—. ¿Acaso no todo lo que llevas puesto es algo que te compré yo? Incluso tu trabajo lo conseguí yo.
Cloris lo miró, furiosa:
—¿Crees que no puedo vivir sin ti? ¡Pues me voy a buscar trabajo!
Con eso, salió corriendo. Serena se cubrió el rostro con una mano, cansada de ese melodrama. Esta clase