Elara no podía apartar los ojos de Rowan. La luz de las velas se reflejaba en sus iris grises, dándoles un brillo extraño, casi suave. Nada que ver con aquel hombre frío y arrogante que había conocido al principio.
Su corazón latía demasiado rápido y su mente era un caos.
Ella pensó en todo. En aquel primer encuentro absurdo en la calle, en lo irritante que le había parecido, en su arrogancia, su desprecio, sus palabras hirientes. Pensó en la cárcel, en la humillación, en el dolor, en Franc