Habían pasado algunos días desde aquella noche en la que todo pareció cambiar entre Rowan y Elara, pero, curiosamente, no habían hablado realmente de nada importante.
Ni del futuro, ni de cómo seguiría el matrimonio y mucho menos del perdón. Realmente no habían hablado absolutamente nada.
Parecía que cada vez que uno de los dos intentaba empezar una conversación seria, algo terminaba desviando el rumbo: un beso, una caricia, una mirada demasiado intensa y de pronto estaban otra vez besándose