Elara no apartó la mirada del bolsillo de Rowan, del sobre blanco con las letras claras: ADN.
Sintió que algo dentro de ella se desmoronaba en silencio. Era verdad, no era solo veneno de Grace, no era una provocación más. Era real.
Rowan siguió su mirada y entendió demasiado tarde.
—Elara, esto… —Ella levantó los ojos lentamente hacia él. No había lágrimas ahora, había algo peor: ødio.
—Eres un desgraciadø. —Su voz no tembló y eso fue lo que lo inquietó.
—Yo...
—¿Desde cuándo? —Lo interru