Rowan frunció el ceño. ¿Por qué había cortado la llamada? Sin querer seguir pensando las cosas, miró a Grace, quien no apartaba la mirada de él.
―¿Estás bien, Rowi? ―Se preocupó al verle el gesto demasiado serio.
―Estoy bien. ―Rowan resopló. ―Sabes bien que a la única persona a la que le como mi comida favorita es a Delfina. ―Miró los paquetes en su mano. ―Y de todos modos, debo irme a casa. —Grace frunció el ceño, confundida.
—Pero antes la comida. —Le mostró los paquetes. —Son del restaur