Rechazo de ayuda.
Sebastián se encontraba impaciente en el coche, esperando que Marina saliera de la casa de Mayra.
La espera era una de sus peores carencias, un defecto que arrastraba desde su niñez.
Aquellos recuerdos amargos de su infancia siempre regresaban como fantasmas cada vez que se veía obligado a esperar más de lo previsto.
El reloj de su mano marcaba minutos que parecían horas, mientras él tamborileaba sus dedos sobre el volante.
La tensión crecía en su interior como una olla a presión a p