Trato aceptado.
Este ultimátum atacaba directamente el punto más vulnerable de su esposo: la necesidad de un heredero que continuara el legado de los Arteaga.
El abogado había dejado claro, que la principal función de Marina era proporcionarle un heredero varón, que perpetuara el apellido y heredara el imperio familiar.
Al amenazar con negar este aspecto fundamental del contrato matrimonial, Marina estaba utilizando la única forma de poder real que poseía en esta relación.
El impacto del mensaje fue in