No soporto haber perdido.
La ciudad parecía dormida bajo un cielo nublado.
Fue entonces cuando Alessia Bertone descendió de su auto negro con un paso firme. Llevaba puestos unos lentes oscuros, no por coquetería, sino por estrategia, adoraba esa sensación de anonimato que la envolvía cuando caminaba entre desconocidos con un plan cuidadosamente diseñado bajo el brazo.
Vestía un abrigo entallado color beige, abotonado hasta la cintura, que resaltaba su figura con una elegancia casi ofensiva. Sus labios, pintados de un ro