Divorcio a la vuelta de la esquina.
Las palabras quedaron suspendidas entre ellos como una puerta que apenas comenzaba a abrirse, y aunque Isabella intentó reaccionar, no respondió de inmediato porque no sabía si esa puerta era una salida o una nueva jaula.
Finalmente, después de un silencio que se prolongó más de lo natural, Isabella levantó la vista despacio, como si el simple acto de alzar la cabeza le pesara, aunque en su interior la curiosidad por escuchar lo que Gabriel tenía que decir le encendiera un brillo contenido en l