―¡Chinches! ―La directora miró a esos tres. ―¿Cómo fue que trajeron una plaga de chinches al colegio? ―Todos en el salón los miraron sin dejar de rascarse y arrugar la nariz por el mal olor de los insectos.
―Fue fácil. ―Yusaf la miró dispuesto a explicarlo. ―Primero trajimos unos veinte y después trajimos veinte más y posteriormente veinte más. Creo que había muchas hembras y pocos machos.
―¡No he preguntado eso! ―La mujer quería volverse loca entre las picaduras y el asco por el aroma de los