―¿Qué es lo que tanto te molesta, Lianett? ―Se giró con calma y sus ojos que demuestran la tormenta que está viviendo se anclaron en ella. ―¿Qué unos simples niños de cinco años sean más listos que tú al saber que estás cometiendo una tontería? ¿O es solo el hecho de que mis hijos ahora me aman más que a tu patético noviecito? ―Ladeó la sonrisa. ―Siempre gano, Lianett, definitivamente lo hago. ―Dándole la espalda se alejó sin mirar atrás.
Ella que estaba completamente segura de que él le estab