Serena miró a Barak directo a los ojos, ella estaba dudosa y no comprendía como un hombre tan frío y que nadie lo domina puede sucumbir a los chantajes de una niña de esa edad. Era increíble como Barak Poretti, el más temido Boss había dejado su imperio en manos de alguien más y ahora lo daba todo por tres niños que lo dominan a su antojo.
―¿Estás seguro de esto? ―Lo miró a los ojos. ―Barak, sabes que no es buena idea. Lianett se enojará. —Resopló. —Está molesta contigo, solo es eso. ¿Cómo es que te arriesgas tanto por la petición de una niña? —Miró a Lesath. —Sin ofender, cielo. —Le sonrió.
―¡Es mi hija! ―Gruñó ―¿Lo entiendes? No es una simple niña, es mi princesa, Serena, es la que más potencial tiene y es la única que sabe cómo encontrar a su madre. ―Suspiró relajándose. ―Ahora necesito que soluciones todo para nuestra mudanza a Italia, yo tengo muchas cosas que hacer. ―Dio un paso atrás.
Serena miró a Kenji quien la ignoró, la verdad no pueden llevarle la contraria a Barak y el