Capítulo 75 No me arrepiento
Eva sintió que esa frase le aflojaba una parte del alma.
—Lo sé.
—No, Eva. Necesito que lo sepas de verdad.
Ella se levantó despacio de la silla. Agustín hizo lo mismo. La miraba como si no pudiera creer que ella estuviera eligiéndolo a él, ahí, sin pedirle que fuera distinto. La dejó decidir.
Eva caminó hacia él. Cada paso parecía quitarle una capa de miedo. No todas; algunas seguirían ahí mucho tiempo. Pero esa noche, frente a ese hombre que la miraba como si