Eva retiró los cargos contra Vanessa días después.
Laura no estuvo de acuerdo al principio. Estaban en su cocina, con los papeles sobre la mesa, una cafetera encendida y el cansancio de demasiadas semanas acumulado en los hombros. Afuera, la ciudad seguía hablando de Hernán Del Valle, de Vanessa Ríos, de Ibarra, del Ministerio, de Carlos Méndez y de todas las pruebas que habían convertido una historia privada en un escándalo público.
Eva escuchó a su amiga sin interrumpirla.
—Eva, ella quiso de