Eva Beltrán no quería estar ahí. El bar estaba bastante abarrotado de gente para su ánimo por el piso. Las luces bajas,la música vibrando fuerte en el pecho y los cuerpos moviéndose como si el mundo no les pesara. Ella había aceptado salir solo por insistencia de su amiga, por ese impulso absurdo —y un poco desesperado— de demostrarse que, al menos esa noche,iba a divertirse. —Es tu divorcio, Eva —le había dicho Laura, alzando la copa—. Brindemos porque saliste ganando… y porque ese infiel no logró quedarse con todo. Eva sonrió.Desde antes de casarse no salía a un sitio así. Había elegido el vestido sin pensar demasiado. Negro como siempre se ponía ,simple y elegante. Se había mirado al espejo antes de salir y se vió distinta. No más joven. Como si algo se hubiera cerrado definitivamente en ella… y algo más ,estuviera esperando su turno. Fue entonces cuando lo vio. Estaba apoyado en la barra, con un vaso en la mano y la camisa arremangada hasta los codos. No parecía a s
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