Esa tarde, en el interior de su nuevo departamento de diseño moderno y elegante, Elly permanecía sentada en absoluto silencio. Su mente aún divagaba a la deriva, repasando los remanentes de la tensión de la noche de gala, donde se había topado con Erick de forma imprevista, y la zozobra por su primer día de labores mañana. La estancia se percibía sumamente pacífica, arrullada apenas por el sutil murmullo del aire acondicionado.
¡Un tintineo!
El teléfono móvil sobre la mesa emitió una alerta al