Elena Vanderbilt acababa de soltar un suspiro de alivio al escuchar que Kenny estaba dispuesto a inyectar capital fresco en el proyecto del resort de Coastal Maine.
—Por supuesto, para garantizar que un proyecto de esta magnitud avance de manera coordinada, necesitaremos una comunicación constante y sin obstáculos —dijo Kenny. Su voz grave fluía con calma y cordialidad, aunque cada palabra llevaba el peso de una decisión imposible de cuestionar.
—Por eso necesito que la persona en quien más conf