Un genio en los negocios, un desastre armando cunas.
ASHTON GARDNER
—¡William! Eso no va ahí —le dije por tercera vez, viendo cómo trataba de encajar una tabla al revés en la cómoda.
—¡Estoy siguiendo las instrucciones! —refunfuñó, con el manual al revés.
—Estás leyendo el catálogo de la tienda —apuntó Oliver, riéndose mientras trataba de no perder la paciencia con las piezas del cochecito.
Ethan soltó una carcajada mientras tomaba el destornillador eléctrico de mis manos.
—Dame eso, Ash, si tú sigues ayudando vamos a terminar con una cuna que se