LISSANDRA
La casa olía a hogar.
A ese tipo de aroma que mezcla café tibio, suavizante de ropa y risas contenidas en las paredes.
Después del caos emocional, volver a casa con todos fue como respirar después de casi ahogarme.
Ash sostenía mi mano como si temiera soltarla, me dejaba suaves besos en mi frente, mis manos, mi sien cada tanto y Tiffany caminaba a mi lado, curiosa, con su típica energía eléctrica.
—No puedo creer que mi primo al fin sentara cabeza. Créeme, mi tío le exigió tanto que s