WILLIAM FOREST
La pantalla de mi computador aún iluminaba la habitación en penumbras. Afuera ya clareaba, el cielo apenas comenzaba a teñirse de ese azul lechoso que anuncia el amanecer. Llevaba toda la noche despierto, solo, acompañado por archivos, documentos y la única verdad que había estado temiendo confirmar.
Mi nombre está en la esquina del sobre, impreso con letras negras. No tembló mi mano al abrirlo. Lo había mandado a hacer. Yo mismo, sin consultar a nadie. Ni siquiera a Ash. Y ahor