ASHTON GARDNER
El informe estaba frente a mí.
Gráficas. Datos. Porcentajes.
Yo no veía nada.
Seguía atrapado en la noche anterior.
En su risa. En su vestido demasiado corto. En los gritos y aplausos mientras hombres semidesnudos bailaban alrededor de mi esposa.
Y luego, en cómo me miró cuando la saqué de allí.
En cómo se aferró a mí.
En cómo suplicó con la voz quebrada: “Haz conmigo lo que quieras.”
Y yo lo hice.
Dios, cómo lo hice.
Apreté la mandíbula.
La imagen de su espalda arqueándose, mien