LISSANDRA
Desperté entre los brazos de Ashton. Su pecho era mi almohada favorita, y su respiración tranquila, mi banda sonora personal. Me quedé un rato así, disfrutando la calidez de su cuerpo y el leve roce de su mano sobre mi cintura. Mi cuerpo aún adolorido por la noche tan intensa que me dió, sin duda mi hombre era insaciable. Miré su rostro, se veía tan dulce, nadie creería que ese hombre era una bestia insaciable en la cama. Sonreía y entonces me acordé.
Hoy era mi cumpleaños.
Odiaba esa