ASHTON GARDNER
Apenas crucé el umbral de la casa, el sonido de las risas me detuvo en seco.
Ahí estaban. Liss y Erick en medio del living, rodeados de cojines, muñecos y uno que otro dinosaurio que parecía haber invadido la alfombra. Ella tenía el cabello suelto, despeinada, con una polera vieja que solía robarme para dormir. Y aún así… se veía más hermosa que cualquier joya que acababa de ver en esa tienda.
Erick saltaba en círculos, fingiendo ser un dragón mientras ella se reía a carcajadas,