LISSANDRA
La música suave flotaba por el salón, entre las luces cálidas, el aroma de flores y las sonrisas sinceras de todos los que quiero.
Ash me llevó al centro de la pista sin soltarme un segundo. Tenía esa expresión suya que solo aparece en los momentos importantes: intensa, serena… completamente mía.
—¿Me concede este baile, señora Gardner?
—¿Puedo decir que no?
—Nunca —murmuró, besando mi mejilla antes de rodearme con sus brazos.
Nos movíamos lento, como si el mundo entero se hubiera det