ASHTON GARDNER
Llegó la mañana y el cuerpo de Liss estaba pegado al mío, mi mano estaba en su vientre pegándola a mí, el miedo de que fuera un sueño era intenso, desperté varias veces en la noche solo para besarla e inhalar su aroma, me hizo tanta falta, miré y Erick la tenía abrazada con sus pequeños bracitos incluso había dejado caer el osito que jamás soltaba, éramos dos hombre que amábamos a esta mujer.
Besé su cuello, su hombro y la pegué más a mí, ella se retorció como un gatito, y con cu