LISSANDRA
Iba bajando las escaleras con la idea de salir un rato al jardín. Necesitaba respirar. Escapar. Aunque fuera por unos minutos.
Entonces lo escuché.
La puerta de la oficina estaba entreabierta. Y la voz de Marcus... esa voz asquerosamente tranquila... llegó hasta mí como un cuchillo.
—Quiero un documento. Algo legal. Algo que la amarre a mí sin que pueda escapar sin consecuencias. Un contrato. Una cláusula. Una trampa. Lo que sea. Quiero que si intenta irse… lo pierda todo. Incluyendo