Los Belrose, Arnold y Estela, estaban de pie contemplando el salón de paredes de piedra y muebles de madera en un estilo rústico. El hogar encendido envolvía la sala en un ambiente acogedor contrarrestando la fría brisa marítima.
—Sean bienvenidos —dijo el doctor Branson limpiando con disimulo las lágrimas de su rostro mientras entraba después de Hatsú en el salón—. Karan, un amigo de mi hi.. de Hatsú me habló de ustedes y de que necesitaban refugio. Aquí estarán a salvo. Síganme por acá, he p