El señor Marc conducía el auto rústico de Arnold quien, aunque despertó, tuvieron que sedar con uno de los medicamentos del botiquín del señor Marc, pues no dejaba de gritar toda clase de disparates sobre los vampiros.
Atrás iba el muchacho dormido, Hatsú y la señora Lilian con Lili en sus piernas. En el asiento del copiloto Max cargaba a Estela en sus piernas. La muchacha lloraba en silencio. Max y ella pasaron por su casa antes de llegar a la de los Belrose y no encontraron a nadie dentro.