El príncipe llegó hasta ella cojeando y sosteniendo su costado, ¿había escuchado la terrible noticia? Ya no le quedaban aliados.
Amaya lo miró y la pena la invadió. No solo era su golpeado aspecto físico sino la derrota moral que dejaban ver sus ojos. Esos que antes eran tan confiados y arrogantes, ahora le parecían infinitamente tristes, vacíos. Él siempre fue su roca, su seguridad, la firmeza en medio de la tormenta, y ahora verlo derrotado le partía el alma. A pesar de todo el miedo y la inc