Por las mañanas se desataba el caos. Lili y Max peleaban a cada instante por cualquier cosa mientras se arreglaban para ir al colegio. La señora Lilian intentaba mantener orden al mismo tiempo que preparaba el desayuno y el señor Marc corría apurado con un termo de café en la mano y una rebanada de pan tostado en la otra, le daba un beso a su mujer antes de salir disparado al hospital, donde trabajaba como enfermero hasta.
Cuando se iban, una deliciosa calma se apoderaba de la casa. La señora