Hatsú caminaba al lado de Max por el bulevar del Mirador. La vista era preciosa a esa altura. Cuando escapó de La Orden, se fue hacia el suroeste y terminó en ese pequeño pueblo metido en la sierra. Desde donde estaba, se podía apreciar la montaña y al fondo, el mar; era una vista espectacular. A pesar de la oscuridad, ella podía ver con perfecta claridad la luna iluminar las estelas blancas que dejaban las olas en el horizonte.
Allí en el bulevar había pequeños restaurantes al aire libre y al