Liadrek
Los recuerdos regresaron frescos a mí a medida que corría por el bosque. Me vi allí, en busca de mi mate, mientras en la manada se llevaba a cabo una matanza.
Ya había perdido a mi madre, así que no me daría el lujo de perderla a ella también. Fiorella era lo único que me quedaba.
—¿Dónde está Fiorella? —le pregunté a su grupo de amigas, quienes, junto a otras personas, corrían desesperadas hacia un escondite.
—Ella se fue a entregarse a los cazadores, pues dijo que fue su culpa que nos